Esta es una historia muy peculiar. La de un joven llamado Taylor Huddleston conocido en la red como Aeonhack, de Arkansas, EE.UU., que cómo muchos otros se dedican a programar y crear herramientas de ciberseguridad para vivir, las cuales son compradas por terceros para ejecutar operaciones de administración y mantenimiento de redes, pero que también pueden ser utilizadas para el mal, por lo que fue acusado por el FBI de conspiración y complicidad en intrusiones informáticas.
Taylor Huddleston jamás imaginó que su creación se convirtiera en una de las herramientas de hackeo más empleadas para controlar equipos de forma remota. Una aplicación que para muchos hackers, es una versión actualizada y mejorada de lo que fue en su época Sub7.
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