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Redes · Nivel intermedio

IPv4 vs IPv6: qué cambia y por qué

Internet se quedó sin direcciones IPv4. IPv6 llegó para resolverlo con un espacio de direcciones prácticamente inagotable. Hoy ambos protocolos conviven mientras la transición avanza.

12 min de lectura▣ Actualizada el ◇ Por Underc0de
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IPv4 es la versión de direcciones IP que hizo funcionar internet durante décadas, con direcciones como 192.168.1.1. Su problema: usa 32 bits, lo que da unos 4300 millones de direcciones —muchas para 1980, pocas para un mundo con miles de millones de móviles, servidores y dispositivos conectados—. Esas direcciones se agotaron. IPv6 es la solución: usa 128 bits, lo que da una cantidad prácticamente inagotable de direcciones (un número con 39 cifras), suficiente para asignar direcciones únicas a todo lo imaginable. Sus direcciones se ven muy distintas: ocho grupos hexadecimales separados por dos puntos (como 2001:db8::1). Mientras la transición se completa, ambos conviven: la mayoría de los equipos hablan los dos protocolos (doble pila) y eligen el que corresponda. La técnica que estiró la vida de IPv4 fue el NAT, que permite que toda una red comparta una sola IP pública. IPv6, con direcciones de sobra, hace el NAT innecesario y devuelve la conectividad directa de extremo a extremo, aunque su adopción es gradual y por eso hoy siguen usándose los dos.

Ver índice de contenidos
  1. 01El agotamiento de IPv4
  2. 02Qué trae IPv6
  3. 03Por qué conviven
  4. 04Errores frecuentes
  5. 05Preguntas frecuentes
  6. 06Fuentes

El agotamiento de IPv4

IPv4 nació cuando internet era una red de unos pocos ordenadores, y su diseño usa 32 bits para las direcciones. Eso da unos 4300 millones de combinaciones posibles: una cifra enorme en su momento, pero insuficiente hoy, cuando cada persona conecta varios dispositivos y hay miles de millones de equipos en línea. Las direcciones IPv4 disponibles se fueron repartiendo y agotando hasta acabarse.

El NAT compró tiempo

Antes de que IPv6 estuviera extendido, la técnica que evitó el colapso fue el NAT: permite que toda una red doméstica o de empresa comparta una única IP pública, usando direcciones privadas puertas adentro. Gracias al NAT, una sola IPv4 sirve a decenas de dispositivos, lo que estiró muchísimo la vida del protocolo. Pero el NAT tiene costes: complica las conexiones entrantes y rompe la conectividad directa de extremo a extremo.

Qué trae IPv6

Comparación entre los protocolos IPv4 e IPv6, centrada en el tamaño del espacio de direcciones y en el formato de las direcciones. A la izquierda se representa IPv4, el protocolo clásico. Se indica que usa direcciones de treinta y dos bits, lo que da lugar a aproximadamente cuatro mil trescientos millones de direcciones posibles, una cantidad que resultó enorme cuando internet era pequeño pero que se ha quedado corta en un mundo con miles de millones de dispositivos conectados, hasta el punto de que estas direcciones se han agotado. Se muestra el formato de una dirección IPv4 como cuatro números separados por puntos, cada uno entre cero y doscientos cincuenta y cinco, por ejemplo ciento noventa y dos punto ciento sesenta y ocho punto uno punto uno. Se menciona que, para estirar la vida de IPv4 ante el agotamiento, se recurrió a la técnica del NAT, que permite que toda una red comparta una única dirección IP pública usando direcciones privadas de puertas adentro, a costa de complicar las conexiones entrantes y romper la conectividad directa de extremo a extremo. A la derecha se representa IPv6, la solución. Se indica que usa direcciones de ciento veintiocho bits, lo que da una cantidad prácticamente inagotable de direcciones, un número astronómico con treinta y nueve cifras, más que suficiente para asignar direcciones únicas a todos los dispositivos imaginables. Se muestra el formato de una dirección IPv6 como ocho grupos de valores hexadecimales separados por dos puntos, mucho más largos que las de IPv4, con la posibilidad de abreviar los grupos de ceros, por ejemplo dos mil uno, dos puntos, d b ocho, dos puntos dobles, uno. Se indica que, gracias a su abundancia de direcciones, IPv6 hace innecesario el NAT y restaura la conectividad directa de extremo a extremo entre dispositivos. En el centro y abajo se explica la situación actual de convivencia: como la transición de IPv4 a IPv6 es gradual y aún no está completa, la mayoría de los equipos y redes funcionan con doble pila, es decir, hablan ambos protocolos simultáneamente y usan el que corresponda en cada caso, de modo que IPv4 e IPv6 coexisten en internet mientras la adopción de IPv6 sigue creciendo. Estilo oscuro de red, con IPv4 e IPv6 en dos columnas contrastadas que resaltan la diferencia abismal en el tamaño del espacio de direcciones, y la convivencia mediante doble pila representada abajo.
IPv4 usa 32 bits (~4300 millones de direcciones, ya agotadas); IPv6 usa 128 bits (una cantidad prácticamente inagotable). Sus direcciones se ven muy distintas y hoy conviven en doble pila.

IPv6 ataca el problema de raíz: pasa de 32 a 128 bits. El salto no es «cuatro veces más»: es astronómico. Da un número de direcciones con 39 cifras —tantas que se podría asignar una dirección única a cada grano de arena del planeta y sobrarían—. Con ese espacio, el agotamiento deja de ser un problema, y cada dispositivo puede tener su propia dirección pública única.

Sus direcciones se escriben distinto: ocho grupos hexadecimales separados por dos puntos, con abreviaturas para los ceros (2001:0db8:0000:0000:0000:0000:0000:0001 se abrevia 2001:db8::1). Al tener direcciones de sobra, IPv6 hace el NAT innecesario y recupera la conectividad directa de extremo a extremo que IPv4 había perdido.

Por qué conviven

Cambiar todo internet de un protocolo a otro no se hace de un día para otro: hay miles de millones de dispositivos y equipos de red. Por eso IPv4 e IPv6 conviven durante una transición larga.

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Doble pila: hablar los dos idiomas

La estrategia dominante es la doble pila (dual stack): la mayoría de los equipos y redes modernas soportan ambos protocolos a la vez y usan el que corresponda según con quién se comuniquen. Así, un sitio puede ser accesible por IPv4 y por IPv6 simultáneamente, y cada cliente usa el que tiene disponible. La adopción de IPv6 crece de forma sostenida, pero mientras una parte de internet siga solo en IPv4, ambos deben coexistir. No es una elección del usuario: pasa de forma transparente por debajo.

Errores frecuentes

  • Creer que IPv6 es «cuatro veces» IPv4. El salto de 32 a 128 bits es astronómico, no lineal.
  • Pensar que IPv6 ya reemplazó a IPv4. Conviven; la transición es gradual y sigue en curso.
  • Confundir direcciones privadas con IPv4 agotado. El agotamiento es de IPs públicas; las privadas siguen ahí.
  • Creer que el NAT es seguridad. Aporta algo de aislamiento, pero no sustituye a un firewall.
  • Asumir que IPv6 no necesita seguridad. Al restaurar conexión directa, el firewall es más importante, no menos.
  • Escribir mal las abreviaturas de IPv6. El :: resume ceros y solo puede aparecer una vez.
  • Desactivar IPv6 «por las dudas». Suele empeorar la conectividad; conviene dejarlo activo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se agotaron las direcciones IPv4?

Las direcciones IPv4 se agotaron porque el protocolo fue diseñado en una época en la que internet era una red pequeña de unos pocos ordenadores, y su esquema de direccionamiento, basado en treinta y dos bits, permite un máximo de aproximadamente cuatro mil trescientos millones de direcciones distintas. En su momento, esa cantidad parecía prácticamente inagotable, pero el crecimiento explosivo de internet la volvió insuficiente. Hoy hay miles de millones de personas conectadas, y cada una utiliza a menudo varios dispositivos, como teléfonos, ordenadores, tabletas y aparatos del hogar conectado, a los que se suman los innumerables servidores, equipos de red y dispositivos del internet de las cosas. El resultado es que la demanda de direcciones superó con creces la oferta disponible, y las direcciones IPv4 públicas se fueron repartiendo entre regiones y organizaciones hasta que las reservas centrales se agotaron. Es importante matizar que el agotamiento afecta a las direcciones IPv4 públicas, es decir, las que identifican de forma única un equipo en internet, y no a las direcciones privadas, que se reutilizan libremente dentro de cada red local. De hecho, la técnica que permitió posponer el colapso durante años fue precisamente reutilizar direcciones privadas puertas adentro y compartir una única dirección pública entre muchos dispositivos mediante el NAT. Aun así, esa solución tenía límites y no eliminaba el problema de fondo, que solo se resuelve de verdad ampliando el espacio de direcciones, que es exactamente lo que hace IPv6.

¿Qué es IPv6 y qué resuelve?

IPv6 es la versión del protocolo de internet diseñada para resolver de raíz el problema del agotamiento de direcciones que afectaba a IPv4, y lo hace ampliando enormemente el espacio de direcciones. Mientras IPv4 usa direcciones de treinta y dos bits, IPv6 usa direcciones de ciento veintiocho bits, lo que supone un aumento que no es de cuatro veces, sino astronómico, ya que el número de direcciones posibles se multiplica de forma exponencial con cada bit añadido. El resultado es una cantidad de direcciones con treinta y nueve cifras, tan inmensa que a efectos prácticos se considera inagotable y permite asignar una dirección única a cualquier dispositivo imaginable, presente o futuro. Además de resolver la escasez, esta abundancia de direcciones tiene una consecuencia importante: hace innecesario el NAT, la técnica que en IPv4 obligaba a compartir una única dirección pública entre muchos dispositivos, y por tanto restaura la conectividad directa de extremo a extremo, en la que cada dispositivo puede tener su propia dirección pública única y ser alcanzable directamente, lo que simplifica muchas aplicaciones y comunicaciones. Las direcciones IPv6 tienen además un aspecto muy distinto de las de IPv4: en lugar de cuatro números separados por puntos, se escriben como ocho grupos de valores hexadecimales separados por dos puntos, más largos, aunque con reglas de abreviación que permiten acortar las secuencias de ceros. Más allá del direccionamiento, IPv6 introdujo también mejoras en el diseño del protocolo, pero su aportación central y más conocida es, sin duda, ese espacio de direcciones prácticamente ilimitado.

¿Por qué IPv4 e IPv6 conviven en lugar de reemplazarse?

IPv4 e IPv6 conviven porque cambiar por completo la infraestructura de internet de un protocolo a otro es un proceso enorme y gradual que no puede hacerse de forma instantánea. Internet está formado por miles de millones de dispositivos, además de innumerables equipos de red, servidores y sistemas, muchos de los cuales fueron diseñados o configurados para IPv4 y necesitan tiempo, actualizaciones o reemplazo para soportar IPv6. Obligar a un cambio simultáneo y global sería inviable y dejaría incomunicadas a las partes que aún no estuvieran preparadas. Por eso la transición se ha planteado como una coexistencia prolongada, en la que ambos protocolos funcionan a la vez mientras la adopción de IPv6 crece de forma sostenida. La estrategia técnica dominante para lograrlo es la doble pila, que consiste en que los equipos y las redes soporten simultáneamente ambos protocolos y usen el que corresponda según con quién se estén comunicando. De este modo, un servicio puede ofrecerse tanto por IPv4 como por IPv6 al mismo tiempo, y cada cliente utiliza automáticamente el protocolo del que dispone, sin que el usuario tenga que hacer nada ni siquiera darse cuenta. Mientras una parte significativa de internet siga funcionando únicamente con IPv4, los servicios necesitan mantener también IPv4 para seguir siendo accesibles para todos, lo que prolonga la convivencia. Se trata, por tanto, de una transición pragmática y sin fecha fija de finalización, en la que ambos protocolos coexisten de forma transparente hasta que IPv6 alcance una adopción lo bastante universal como para poder prescindir de IPv4.

¿Qué relación tiene el NAT con todo esto?

El NAT, o traducción de direcciones de red, tiene una relación central con la historia del agotamiento de IPv4, ya que fue la principal técnica que permitió posponer el problema durante muchos años. Su funcionamiento consiste en permitir que toda una red, como la de un hogar o una empresa, comparta una única dirección IP pública frente a internet, mientras que puertas adentro cada dispositivo usa una dirección privada de un rango reservado que puede reutilizarse libremente en cualquier red. El equipo que hace de puerta de enlace, normalmente el router, se encarga de traducir entre las direcciones privadas internas y la única dirección pública externa, gestionando qué respuesta corresponde a cada dispositivo interno. Gracias a esto, una sola dirección IPv4 pública puede dar servicio a decenas o cientos de dispositivos, lo que redujo drásticamente la demanda de direcciones públicas y estiró enormemente la vida útil de IPv4. Sin embargo, el NAT no es una solución perfecta, sino un parche con costes: complica las conexiones entrantes, ya que los dispositivos internos no son directamente alcanzables desde fuera sin configuración adicional como el reenvío de puertos, y rompe el principio de conectividad directa de extremo a extremo que era una característica original de internet, dificultando ciertas aplicaciones. Aquí es donde IPv6 marca la diferencia: al ofrecer un espacio de direcciones prácticamente ilimitado, elimina la necesidad de compartir direcciones y, por tanto, hace innecesario el NAT, devolviendo a cada dispositivo la posibilidad de tener su propia dirección pública única y de ser alcanzable directamente. Así, el NAT y IPv6 son dos respuestas al mismo problema: el NAT como solución temporal y de compromiso, e IPv6 como solución definitiva y de fondo.

¿Necesito hacer algo para usar IPv6?

En la gran mayoría de los casos, no es necesario que el usuario haga nada especial para usar IPv6, porque la transición está diseñada para ocurrir de forma transparente y automática por debajo. Los sistemas operativos modernos, los dispositivos y los routers domésticos actuales soportan IPv6 de serie y funcionan con la estrategia de doble pila, de modo que si el proveedor de internet ofrece conectividad IPv6, el equipo la usará automáticamente cuando se comunique con servicios que también estén disponibles por IPv6, y recurrirá a IPv4 en los demás casos, todo ello sin intervención del usuario y sin que este perciba diferencia alguna en su experiencia de navegación. La disponibilidad real de IPv6 depende principalmente de que el proveedor de internet lo tenga desplegado en la red del usuario, algo que varía según el país y el operador, aunque la adopción crece de forma sostenida. Un consejo práctico importante es evitar la tentación, a veces sugerida en foros antiguos, de desactivar IPv6 en el equipo o en el router por precaución o para resolver algún problema, ya que en los sistemas actuales desactivarlo suele ser contraproducente y puede empeorar la conectividad o causar retrasos, dado que muchos servicios y funciones esperan poder usarlo. Lo recomendable es dejar IPv6 activado y permitir que el sistema elija automáticamente el mejor protocolo en cada situación. En entornos más avanzados, como la administración de servidores o redes empresariales, sí puede ser necesario configurar explícitamente IPv6, pero para el usuario doméstico típico la regla general es que funciona solo.

¿IPv6 es más seguro que IPv4?

La cuestión de la seguridad en IPv6 frente a IPv4 es más matizada de lo que a veces se afirma, y conviene evitar tanto la idea de que IPv6 es intrínsecamente más seguro como la contraria. Por un lado, IPv6 se diseñó con ciertas consideraciones de seguridad en mente e incorpora de forma nativa el soporte para mecanismos de cifrado y autenticación a nivel de red, mientras que en IPv4 esos mecanismos se añadieron después como una extensión opcional; sin embargo, en la práctica su uso efectivo depende de la configuración y no es automático en ninguno de los dos casos, por lo que esta diferencia no hace a IPv6 más seguro por sí sola. Por otro lado, hay un cambio conceptual importante que tiene implicaciones de seguridad: al eliminar la necesidad del NAT y restaurar la conectividad directa de extremo a extremo, IPv6 hace que los dispositivos puedan ser directamente alcanzables desde internet, algo que en las redes IPv4 con NAT quedaba de facto oculto tras la traducción de direcciones. Esto no significa que el NAT fuera una medida de seguridad real, porque no lo es y nunca debió considerarse un sustituto de un cortafuegos, pero sí proporcionaba de forma accidental cierto aislamiento. En consecuencia, con IPv6 cobra aún más importancia disponer de un cortafuegos correctamente configurado que controle explícitamente qué conexiones entrantes se permiten, en lugar de confiar en el ocultamiento que aportaba el NAT. En resumen, IPv6 no es automáticamente más ni menos seguro que IPv4; simplemente cambia el modelo de conectividad, y una buena seguridad depende, como siempre, de aplicar correctamente cifrado, autenticación y un cortafuegos bien configurado, con independencia de la versión del protocolo.

Fuentes

Documentación oficial y material de la comunidad consultados para esta guía. Fecha de consulta: 28 de julio de 2026.

Aportes de la comunidad Underc0de

  1. Underc0de, foro. Sección Redes. Direccionamiento y evolución de IP.
  2. Underc0de, blog. Blog de la comunidad. Artículos de redes.

Documentación oficial

  1. IETF. RFC 8200: IPv6. La especificación de IPv6.
  2. IETF. RFC 791: IPv4. La especificación original de IPv4.
  3. IANA. Espacio de direcciones IPv4. Estado del reparto de IPv4.
  4. Google. Estadísticas de adopción de IPv6. Datos de despliegue.