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Linux · Nivel avanzado

Cómo reparar GRUB cuando Linux no inicia

Encendés el equipo y en vez de arrancar Linux aparece un error, una consola de rescate o directamente Windows. Casi siempre es GRUB, el gestor de arranque, que se rompió o fue sobrescrito. La buena noticia: tus datos están intactos y repararlo es un procedimiento conocido.

19 min de lectura▣ Actualizada el ◇ Por Underc0de
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GRUB es el gestor de arranque de la mayoría de los Linux: el pequeño programa que se ejecuta al encender el equipo, antes del sistema operativo, y cuya misión es cargar Linux (y ofrecer un menú si hay varios sistemas). Cuando GRUB se rompe, el equipo enciende pero no llega a arrancar Linux: aparece un error, una consola de rescate de GRUB (un mensaje tipo grub>) o directamente arranca Windows como si Linux no existiera. Lo primero y más importante: tus datos están intactos. GRUB es solo el «arrancador»; que esté roto no borra nada del disco, solo impide iniciar. Las causas más comunes: (1) instalar Windows después de Linux —Windows sobrescribe el gestor de arranque con el suyo, que ignora a Linux; es la causa clásica—; (2) cambios en las particiones (redimensionar, mover, borrar) que dejan a GRUB apuntando a donde ya no está el sistema; y (3) actualizaciones o instalaciones que dejan la configuración de GRUB inconsistente. La reparación sigue casi siempre el mismo patrón: arrancar desde un Live USB (un Linux que corre desde el pendrive), montar la partición del sistema instalado, entrar en ella con chroot (la técnica que te deja operar «dentro» del sistema del disco como si lo hubieras arrancado), reinstalar GRUB en el disco (grub-install) y regenerar su configuración (update-grub / grub-mkconfig), que vuelve a detectar los sistemas instalados —incluido Windows, que reaparece en el menú—. Para quien prefiere no hacerlo a mano, existen herramientas gráficas como Boot-Repair que automatizan el proceso. Es un procedimiento sobre un equipo propio, de recuperación pura, y una vez hecho, el equipo vuelve a arrancar normalmente con todo en su sitio. Reparar GRUB es un problema distinto de recuperar la contraseña: aquí el sistema no arranca; allí arranca pero no podés entrar.

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  1. 01Qué es GRUB
  2. 02Por qué se rompe
  3. 03Cómo repararlo
  4. 04Errores frecuentes
  5. 05Preguntas frecuentes
  6. 06Fuentes

Qué es GRUB

GRUB (GRand Unified Bootloader) es el gestor de arranque que usa la mayoría de las distribuciones de Linux. Un gestor de arranque es un programa muy pequeño que se ejecuta nada más encender el equipo, en el momento intermedio entre que la placa base termina su comprobación inicial y que el sistema operativo toma el control. Su trabajo es encontrar y cargar el sistema operativo. Si en el equipo hay varios sistemas (por ejemplo, Linux y Windows en arranque dual), GRUB muestra un menú para elegir cuál arrancar. Es, en esencia, el primer eslabón de la cadena de arranque de Linux, y por eso, si falla, el sistema no llega a iniciarse aunque esté perfectamente instalado.

Que GRUB se rompa no borra tus datos

El punto que más tranquiliza y que hay que entender primero: GRUB roto ≠ datos perdidos. GRUB es solo el arrancador, una pieza minúscula que vive en una zona especial del disco y cuya única función es iniciar el sistema. Tus archivos, tu sistema instalado, tus configuraciones —todo eso está en otra parte del disco, intacta—. Que GRUB esté dañado o haya sido sobrescrito solo significa que no se puede arrancar, no que se haya perdido nada. Es como si la llave de tu casa se rompiera: la casa y todo lo de dentro siguen ahí, solo necesitás una llave nueva. Por eso reparar GRUB es un procedimiento de recuperación sin pérdida de datos: se arregla el arrancador y todo vuelve a estar accesible.

Por qué se rompe

Diagrama que explica qué es GRUB, el gestor de arranque de Linux, por qué se rompe y cómo repararlo. En la parte superior se define GRUB como el gestor de arranque de la mayoría de los Linux, un programa pequeño que se ejecuta al encender el equipo antes del sistema operativo y cuya misión es cargar Linux y ofrecer un menú si hay varios sistemas instalados. Se destaca el punto tranquilizador de que si GRUB se rompe, el equipo enciende pero no llega a arrancar Linux, mostrando un error, una consola de rescate o directamente Windows, pero los datos están intactos, ya que GRUB es solo el arrancador y su rotura no borra nada del disco, solo impide iniciar. En el centro se muestran las causas más comunes de que GRUB se rompa. La primera y más clásica es instalar Windows después de Linux, ya que Windows sobrescribe el gestor de arranque con el suyo, que ignora a Linux. La segunda son los cambios en las particiones, como redimensionar, mover o borrar particiones, que dejan a GRUB apuntando a donde ya no está el sistema. La tercera son las actualizaciones o instalaciones que dejan la configuración de GRUB inconsistente. En la parte inferior se muestra el procedimiento de reparación, que sigue casi siempre el mismo patrón: arrancar el equipo desde un Live USB, que es un Linux que se ejecuta desde un pendrive; montar la partición del sistema instalado en el disco; entrar en ella mediante la técnica de cambiar la raíz del sistema al disco montado, que permite operar dentro del sistema instalado como si se hubiera arrancado; reinstalar GRUB en el disco con el comando de instalación correspondiente; y regenerar su configuración con el comando que vuelve a detectar los sistemas operativos instalados, incluido Windows, que reaparece en el menú. Se menciona que también existen herramientas gráficas que automatizan este proceso, y que se trata de un procedimiento de recuperación pura sobre un equipo propio que no implica pérdida de datos. Estilo de sistemas y terminal, oscuro y ordenado, con la definición y la tranquilidad sobre los datos arriba, las causas en el centro y el procedimiento de reparación abajo.
GRUB es el gestor de arranque que carga Linux al encender. Cuando se rompe, el equipo no arranca (error, consola de rescate o arranca Windows), pero los datos están intactos. Causas típicas: instalar Windows después de Linux, cambios de particiones o actualizaciones. Se repara con un Live USB y chroot.

GRUB se rompe casi siempre por una de estas tres causas:

CausaQué pasaSíntoma
Instalar Windows después de LinuxWindows sobrescribe el gestor de arranque con el suyoEl equipo arranca directo a Windows; Linux «desaparece»
Cambios en las particionesGRUB apunta a una ubicación que ya no es la correctaError de arranque o consola de rescate grub>
Actualización o instalaciónLa configuración de GRUB queda inconsistenteMenú incompleto, error, o no encuentra el sistema
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El clásico: instalar Windows «pisa» a GRUB

Con diferencia, la causa más frecuente de «Linux desapareció» es instalar Windows en un equipo que ya tenía Linux. El motivo: al instalarse, Windows sobrescribe el gestor de arranque del disco con el suyo propio, que solo sabe arrancar Windows e ignora por completo la existencia de Linux. El resultado es que, al encender, el equipo va directo a Windows y parece que Linux se hubiera borrado —pero no es así: Linux sigue entero en su partición, solo que el gestor de arranque ya no lo ofrece—. Por eso la recomendación clásica en arranque dual es instalar primero Windows y después Linux (así GRUB queda al mando y detecta a ambos), pero cuando ya es tarde, la reparación de GRUB resuelve el problema: reinstala GRUB como gestor de arranque y regenera su menú, con lo que Windows vuelve a aparecer como una opción más junto a Linux. Nada se ha perdido; solo hay que devolverle el mando a GRUB.

Cómo repararlo

La reparación sigue un patrón estándar desde un Live USB. Los pasos:

  • 1. Arrancar desde un Live USB. Un Linux que corre desde el pendrive, sin tocar el disco; indicar en el arranque que se inicie desde el USB.
  • 2. Identificar y montar la partición del sistema. Localizar la partición donde está instalado tu Linux y montarla para acceder a ella.
  • 3. Entrar con chroot. Montar también las conexiones del sistema necesarias y usar chroot para operar «dentro» del sistema instalado como si lo hubieras arrancado.
  • 4. Reinstalar GRUB. Con grub-install apuntando al disco, para volver a colocar GRUB como gestor de arranque.
  • 5. Regenerar la configuración. Con update-grub (o grub-mkconfig), que vuelve a detectar todos los sistemas instalados y reconstruye el menú.
  • 6. Reiniciar. Salir del chroot, quitar el USB y reiniciar; el equipo vuelve a arrancar con el menú de GRUB.
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chroot: operar «dentro» del sistema del disco — y Boot-Repair

El paso que suele generar dudas es chroot. La idea es esta: arrancaste desde el Live USB, así que estás «en» el sistema del pendrive, no en tu Linux del disco. Pero grub-install y update-grub tienen que ejecutarse desde tu sistema instalado para que configuren su arranque, no el del USB. chroot (change root) resuelve eso: tras montar la partición de tu sistema, chroot cambia la «raíz» al disco montado, de modo que a partir de ahí los comandos se ejecutan como si hubieras arrancado tu Linux, usando sus programas y su configuración. Es la misma técnica que se usa para recuperar una contraseña desde un Live USB. Para que funcione bien, antes del chroot hay que montar también unas conexiones especiales del sistema. Si todo esto suena complejo, la alternativa es Boot-Repair, una herramienta gráfica que se ejecuta desde el Live USB y automatiza el diagnóstico y la reparación de GRUB con un par de clics —muy recomendable para quien no quiere pelearse con la terminal—. Sea a mano o con la herramienta, el procedimiento se hace sobre un equipo propio y recupera el arranque sin tocar los datos.

Errores frecuentes

  • Creer que Linux se borró. Si el equipo arranca a Windows tras instalarlo, Linux sigue ahí; solo hay que reparar GRUB.
  • Reinstalar todo Linux por un GRUB roto. Es innecesario y arriesga los datos; reparar GRUB los conserva.
  • Instalar GRUB en la partición equivocada. grub-install va al disco, no a una partición; un destino erróneo no arregla nada.
  • Olvidar regenerar la configuración. Reinstalar GRUB sin update-grub puede dejar el menú sin los sistemas.
  • Saltarse el montaje previo al chroot. Sin montar las conexiones del sistema, los comandos dentro del chroot fallan.
  • Confundir reparar GRUB con recuperar la contraseña. Son problemas distintos: no arranca frente a arranca pero no entrás.
  • No comprobar el modo de arranque (BIOS/UEFI). La reparación difiere según el equipo use el modo antiguo o UEFI.

Preguntas frecuentes

¿Qué es GRUB?

GRUB es el gestor de arranque que utiliza la mayoría de las distribuciones de Linux, es decir, el programa encargado de iniciar el sistema operativo cuando se enciende el equipo. Un gestor de arranque es un programa muy pequeño que se ejecuta en el momento intermedio del encendido, justo después de que la placa base completa su comprobación inicial del hardware y antes de que el sistema operativo tome el control, y su función es encontrar y cargar el sistema operativo para que este pueda iniciarse. GRUB, cuyo nombre corresponde a las siglas en inglés de gran gestor de arranque unificado, cumple esta función en los sistemas Linux, y cuando en un mismo equipo hay instalados varios sistemas operativos, como Linux y Windows en una configuración de arranque dual, GRUB muestra un menú que permite al usuario elegir cuál de ellos desea arrancar. Es, por tanto, el primer eslabón de la cadena de arranque de Linux, la pieza que da el pistoletazo de salida al inicio del sistema. Debido a esta posición tan temprana en el proceso de arranque, GRUB es también un punto de fallo crítico, ya que si se daña o se configura incorrectamente, el sistema no llega a iniciarse aunque esté perfectamente instalado y en buen estado, y el equipo se queda mostrando un error, una consola de rescate del propio GRUB o arrancando otro sistema operativo. Un aspecto muy importante que conviene entender es que GRUB es únicamente el arrancador, una pieza minúscula que reside en una zona especial del disco y cuya única misión es iniciar el sistema, de modo que si GRUB se rompe o es sobrescrito, ello no implica en absoluto la pérdida de los datos ni del sistema instalado, que siguen intactos en el disco. Simplemente significa que no se puede arrancar, no que se haya borrado nada. Por eso, cuando GRUB falla y el sistema no inicia, la solución no consiste en reinstalar todo el sistema operativo, lo que sería innecesario y arriesgado para los datos, sino en reparar el gestor de arranque, un procedimiento de recuperación que devuelve la capacidad de iniciar el sistema sin afectar a la información almacenada. Comprender qué es GRUB y qué papel desempeña en el arranque es la base para diagnosticar y resolver correctamente los problemas de inicio de un sistema Linux.

¿Se han perdido mis datos si GRUB no arranca?

No, si GRUB no arranca tus datos no se han perdido, ya que GRUB es únicamente el gestor de arranque, una pieza minúscula cuya única función es iniciar el sistema, y su rotura o su sobrescritura no borran en absoluto el sistema instalado ni los archivos del disco, que permanecen intactos. Esta es probablemente la aclaración más tranquilizadora e importante ante un problema de arranque, porque la experiencia de encender el equipo y encontrarse con que Linux no inicia, o con que aparece un error o una consola extraña, o con que arranca directamente otro sistema operativo, suele generar el temor de que se haya perdido todo. Sin embargo, ese temor es infundado en lo que respecta a los datos. GRUB reside en una zona especial del disco y su cometido se limita a arrancar el sistema operativo, pero los archivos personales, el sistema instalado con todos sus programas, las configuraciones y, en definitiva, toda la información, se encuentran en otras partes del disco que no se ven afectadas por el hecho de que GRUB esté dañado o haya sido reemplazado. Una analogía útil es la de la llave de una casa: si la llave se rompe, la casa y todo lo que hay en su interior siguen perfectamente ahí, y lo único que se necesita es una llave nueva para poder volver a entrar. Del mismo modo, si GRUB se rompe, el sistema y los datos siguen intactos, y lo único que hace falta es reparar el gestor de arranque para poder volver a iniciar el sistema y acceder a todo. Esto tiene una consecuencia práctica muy importante, y es que ante un problema de arranque causado por GRUB no se debe caer en el error de reinstalar todo el sistema operativo desde cero, ya que además de ser una medida innecesaria, una reinstalación sí podría poner en riesgo los datos si no se hace con cuidado. La solución correcta es reparar GRUB, un procedimiento de recuperación que restablece la capacidad de arrancar el sistema conservando intactos todos los datos y el sistema instalado. Incluso en el caso extremo en que se quisiera acceder a los datos antes de reparar GRUB, se podría hacer arrancando desde un Live USB y montando la partición del sistema, lo que confirma que los archivos siguen accesibles. Por tanto, ante un fallo de GRUB, la actitud correcta es la calma, sabiendo que los datos están a salvo y que solo hay que reparar el arrancador.

¿Por qué se rompe GRUB?

GRUB se rompe casi siempre por una de tres causas principales, todas ellas relacionadas con cambios en el equipo que afectan al gestor de arranque o a la ubicación del sistema. La primera causa, y con diferencia la más frecuente, es instalar Windows en un equipo que ya tenía Linux. Cuando Windows se instala, sobrescribe el gestor de arranque del disco con el suyo propio, que solo sabe arrancar Windows e ignora por completo la existencia de Linux. El resultado es que, al encender el equipo, este arranca directamente Windows y parece que Linux hubiera desaparecido, cuando en realidad Linux sigue perfectamente instalado en su partición y lo único que ha ocurrido es que el gestor de arranque ya no lo ofrece. Esta es la razón por la que la recomendación clásica en configuraciones de arranque dual es instalar primero Windows y después Linux, de modo que GRUB quede como gestor de arranque final y detecte ambos sistemas, aunque cuando el problema ya se ha producido, la reparación de GRUB lo resuelve. La segunda causa son los cambios en las particiones del disco, como redimensionar, mover, crear o borrar particiones, ya que estos cambios pueden hacer que GRUB quede apuntando a una ubicación que ya no es la correcta, es decir, que busque el sistema donde ya no está, lo que provoca errores de arranque o que aparezca la consola de rescate de GRUB. La tercera causa son las actualizaciones o instalaciones que dejan la configuración de GRUB en un estado inconsistente, por ejemplo una actualización del sistema o del núcleo que no se completa correctamente, o cambios que hacen que el menú de GRUB quede incompleto o no encuentre el sistema. En todos estos casos, el patrón común es que el sistema operativo sigue intacto en el disco, pero el gestor de arranque ha quedado dañado, sobrescrito o desconfigurado, de modo que no cumple correctamente su función de cargar el sistema. Por ello, la solución en todos los casos pasa por reparar GRUB, ya sea reinstalándolo como gestor de arranque cuando ha sido sobrescrito, o regenerando su configuración para que vuelva a detectar correctamente los sistemas instalados y sus ubicaciones. Conocer estas causas ayuda no solo a reparar el problema cuando aparece, sino también a prevenirlo, por ejemplo respetando el orden de instalación recomendado en los arranques duales y teniendo cuidado al manipular las particiones.

¿Cómo reparo GRUB con un Live USB?

Reparar GRUB con un Live USB es el procedimiento estándar para recuperar el arranque de un Linux que no inicia, y consiste en arrancar desde un pendrive con Linux, acceder al sistema instalado en el disco y reinstalar y regenerar el gestor de arranque, todo ello sin afectar a los datos. El procedimiento sigue una serie de pasos. El primero es arrancar el equipo desde un Live USB, que es un pendrive con un sistema Linux capaz de ejecutarse directamente desde él sin tocar el disco, para lo cual normalmente hay que indicar en el menú de arranque de la placa base que se desea iniciar desde el pendrive. El segundo paso es identificar y montar la partición del disco donde está instalado el sistema Linux que se quiere reparar, localizándola entre las particiones del disco y montándola para poder acceder a su contenido. El tercer paso es entrar en el sistema instalado mediante la técnica de cambiar la raíz del sistema al disco montado, conocida como chroot, que permite operar dentro del sistema instalado como si se hubiera arrancado desde él, utilizando sus programas y su configuración; para que esta técnica funcione correctamente es necesario montar previamente ciertas conexiones especiales del sistema. El cuarto paso, ya operando dentro del sistema instalado, es reinstalar GRUB en el disco mediante el comando de instalación correspondiente, apuntando al disco y no a una partición concreta, lo que vuelve a colocar GRUB como gestor de arranque del equipo. El quinto paso es regenerar la configuración de GRUB con el comando que reconstruye su menú, el cual vuelve a detectar todos los sistemas operativos instalados en el equipo, incluido Windows si lo hubiera, que reaparecerá así como una opción en el menú de arranque. El sexto y último paso es salir del entorno del chroot, desmontar lo que se haya montado, retirar el pendrive y reiniciar el equipo, que a partir de entonces volverá a arrancar mostrando el menú de GRUB y permitiendo iniciar el sistema con normalidad. Es importante tener en cuenta algunos detalles, como asegurarse de identificar correctamente la partición del sistema y el disco de destino, montar las conexiones necesarias antes del chroot, y considerar si el equipo utiliza el modo de arranque antiguo o el moderno, ya que el procedimiento presenta algunas diferencias según el caso. Para quienes prefieren no realizar estos pasos manualmente en la terminal, existe la alternativa de usar herramientas gráficas de reparación de arranque que se ejecutan desde el Live USB y automatizan todo el proceso.

¿Qué es chroot y por qué es necesario?

La técnica de cambiar la raíz del sistema, conocida por el nombre del comando que la realiza, chroot, que significa cambiar la raíz, es un mecanismo que permite operar dentro de un sistema instalado en el disco como si se hubiera arrancado desde él, y resulta necesaria al reparar GRUB desde un Live USB porque los comandos de reinstalación y regeneración del gestor de arranque deben ejecutarse en el contexto del sistema instalado y no en el del pendrive. Para entender por qué es necesaria, hay que considerar la situación en la que uno se encuentra al reparar GRUB. Se ha arrancado el equipo desde un Live USB, lo que significa que el sistema que está funcionando en ese momento es el del pendrive, no el Linux instalado en el disco que se quiere reparar. El problema es que los comandos que reinstalan GRUB y regeneran su configuración necesitan ejecutarse desde el sistema instalado en el disco, utilizando sus programas y su configuración, para que configuren correctamente el arranque de ese sistema y no el del pendrive. Si se ejecutaran sin más desde el sistema del Live USB, no producirían el efecto deseado sobre el sistema del disco. Aquí es donde entra la técnica de cambiar la raíz. Tras montar la partición del sistema instalado, el comando de cambio de raíz permite establecer el directorio donde se ha montado ese sistema como la nueva raíz del entorno de trabajo, de modo que a partir de ese momento todos los comandos que se ejecuten operan como si se hubiera arrancado el sistema del disco, accediendo a sus archivos, a sus programas y a su configuración. De este modo, cuando se ejecutan los comandos de reinstalación y regeneración de GRUB dentro de este entorno, actúan sobre el sistema instalado y configuran su arranque correctamente. Para que la técnica funcione bien, es necesario montar previamente, además de la partición del sistema, ciertas conexiones especiales del sistema que los comandos necesitan para operar, sin las cuales fallarían. Esta técnica de cambiar la raíz no es exclusiva de la reparación de GRUB, sino que se utiliza en diversas tareas de recuperación y mantenimiento del sistema, como por ejemplo la recuperación de contraseñas olvidadas desde un Live USB, y en general siempre que se necesita operar sobre un sistema instalado sin arrancarlo directamente. Comprender qué hace y por qué es necesaria ayuda a entender el fundamento del procedimiento de reparación y a ejecutarlo correctamente, y para quienes prefieren evitar este nivel de detalle técnico existen herramientas gráficas que automatizan todo el proceso, incluida la parte del cambio de raíz, sin que el usuario tenga que realizarla manualmente.

¿En qué se diferencia reparar GRUB de recuperar la contraseña?

Reparar GRUB y recuperar una contraseña olvidada son dos procedimientos de recuperación distintos que responden a problemas diferentes, ya que en el primero el sistema no llega a arrancar en absoluto, mientras que en el segundo el sistema arranca correctamente pero no se puede iniciar sesión, y aunque ambos comparten algunas herramientas y técnicas, no deben confundirse. Reparar GRUB es el procedimiento que se aplica cuando el gestor de arranque está dañado, sobrescrito o mal configurado y, como consecuencia, el sistema no consigue iniciarse, mostrando un error de arranque, una consola de rescate del gestor de arranque, o arrancando directamente otro sistema operativo como Windows. En esta situación, el problema está en la fase más temprana del arranque, antes incluso de que el sistema operativo empiece a cargarse, y el objetivo de la reparación es restablecer el gestor de arranque para que el sistema vuelva a poder iniciarse. Las causas típicas son instalar Windows después de Linux, los cambios en las particiones o las actualizaciones que dejan GRUB inconsistente. Recuperar una contraseña olvidada, en cambio, es el procedimiento que se aplica cuando el sistema arranca perfectamente, es decir, GRUB funciona y el sistema operativo se carga sin problemas, pero no se puede iniciar sesión porque se ha olvidado la contraseña del usuario. En este caso, el problema no está en el arranque, que funciona, sino en el acceso al sistema una vez arrancado, y el objetivo es restablecer la contraseña para poder entrar. La diferencia esencial, por tanto, se puede resumir en que reparar GRUB soluciona el problema de que el sistema no arranca, mientras que recuperar la contraseña soluciona el problema de que el sistema arranca pero no se puede entrar en él. A pesar de esta diferencia fundamental en el problema que abordan, ambos procedimientos comparten algunas herramientas y técnicas, como el uso de un Live USB para acceder al sistema desde fuera y la técnica de cambiar la raíz del sistema al disco montado para operar dentro del sistema instalado, lo que a veces lleva a confundirlos. Sin embargo, es importante identificar correctamente cuál de los dos problemas se está experimentando, observando si el sistema llega o no a arrancar, ya que la solución concreta es diferente en cada caso, y aplicar el procedimiento equivocado no resolvería el problema real. En resumen, ante un fallo hay que determinar primero si el sistema no arranca, lo que apunta a reparar GRUB, o si arranca pero no se puede entrar, lo que apunta a recuperar la contraseña, y actuar en consecuencia.

Fuentes

Documentación oficial y material de la comunidad consultados para esta guía. Fecha de consulta: 28 de julio de 2026.

Aportes de la comunidad Underc0de

  1. Underc0de, foro. GNU/Linux. Arranque y recuperación del sistema.
  2. Underc0de, blog. Blog de Underc0de. Resolución de problemas en Linux.

Documentación oficial

  1. GNU. GNU GRUB Manual. El gestor de arranque.
  2. The Linux Documentation Project. TLDP. Proceso de arranque de Linux.
  3. Ubuntu. Boot-Repair. Herramienta de reparación de arranque.
  4. Arch Wiki. GRUB (Arch Wiki). Documentación detallada de GRUB.