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LinkedIn es acusada en el informe BrowserGate de rastrear más de 6.000 extensiones de navegador en los ordenadores de los usuarios, lo que suscita inquietudes sobre la privacidad y las prácticas de recopilación de datos.
Ha estallado una importante controversia en torno a LinkedIn, el popular sitio de redes profesionales. Según una investigación denominada BrowserGate, la plataforma, propiedad de Microsoft, estaría utilizando supuestamente código oculto para examinar el software y las herramientas instaladas en los ordenadores de sus mil millones de usuarios.
Este estudio fue realizado por Fairlinked e.V., un grupo que representa a empresas y profesionales que utilizan el sitio, el cual calificó el suceso como «uno de los mayores escándalos de espionaje corporativo y filtración de datos en la historia digital».
Cómo funciona la vigilancia
LinkedIn es una plataforma en la que utilizamos nuestros nombres reales y cargos profesionales. Debido a esto, la investigación sostiene que la plataforma no se limita a rastrear datos anónimos, sino que supuestamente vincula las elecciones de software específicas con personas reales y las empresas para las que trabajan.
Según los hallazgos del grupo, al visitar el sitio, se ejecuta en segundo plano un script oculto que busca más de 6.000 extensiones de navegador diferentes. Fairlinked, según se informa, descubrió que esta lista de herramientas monitorizadas ha crecido masivamente, pasando de unas 461 en 2024 a más de 6.000 para febrero de 2026.
Preocupaciones sobre la privacidad y el ámbito empresarial
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El informe plantea serias inquietudes en torno a la privacidad personal. Al rastrear determinadas herramientas, LinkedIn podría —según se alega— deducir las creencias religiosas o las opiniones políticas de una persona, o determinar si esta es neurodivergente; un término empleado para describir a aquellas personas cuyo cerebro procesa la información de manera distinta, como es el caso de quienes padecen TDAH o autismo. Asimismo, se sostiene que la plataforma rastrea más de 500 herramientas de búsqueda de empleo, lo cual podría alertar a un empleador si un miembro de su plantilla está buscando discretamente un nuevo puesto de trabajo.
También surge la cuestión del espionaje corporativo. El informe afirma que LinkedIn rastrea más de 200 productos que compiten con sus propios servicios —tales como Lusha, Apollo y ZoomInfo— con el fin de identificar qué empresas los están utilizando. Se alega que parte de estos datos se comparte con HUMAN Security (una firma estadounidense-israelí) mediante el uso de píxeles de seguimiento invisibles (diminutas imágenes que registran la actividad del usuario sin que este tenga conocimiento de ello).
Acusaciones de engaño a los organismos reguladores
La investigación sugiere que LinkedIn también está eludiendo la normativa europea. En 2023, la Unión Europea ordenó a LinkedIn que abriera su sistema a otras empresas. LinkedIn alegó haber cumplido con dicha orden poniendo a disposición dos API públicas. Sin embargo, Fairlinked sostiene que estas apenas se utilizan, procesando tan solo 0,07 llamadas por segundo; en marcado contraste, la propia API interna de LinkedIn —denominada Voyager— gestiona la colosal cifra de 163.000 solicitudes por segundo.
Video de demostración de BrowserGate
https://hackread.com/wp-content/uploads/2026/04/linkedin-facing-controversy-over-alleged-computer-scanning.mp4
La respuesta de LinkedIn
LinkedIn ha negado rotundamente estas acusaciones...
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argumentando que la persona detrás de ellas es el desarrollador de una herramienta llamada Teamfluence, cuya cuenta fue restringida por infringir las normas de la plataforma. Un tribunal alemán falló recientemente a favor de LinkedIn, desestimando la solicitud de medida cautelar presentada por el desarrollador.
Si bien LinkedIn admite verificar la presencia de ciertas extensiones, sostiene que lo hace únicamente para frenar a los estafadores y evitar el *scraping* —proceso mediante el cual herramientas automatizadas sustraen grandes cantidades de datos—, con el fin de mantener la estabilidad del sitio. La compañía insiste en que no utiliza esta información para inferir detalles sensibles sobre sus miembros. Por el momento, y mientras se debaten los motivos de este escaneo, resulta evidente que LinkedIn vigila su navegador con mucha más atención de la que la mayoría de los usuarios jamás imaginaron.
Fuente:
HackRead
https://hackread.com/browsergate-linkedin-track-browser-extensions-user-pc/