OpenVAS —hoy parte del marco Greenbone— es una herramienta libre y muy usada para el análisis de vulnerabilidades: escanea automáticamente los equipos y servicios de una red y los compara contra una gran base de fallos de seguridad conocidos (identificados por sus CVE), informando de cuáles están presentes y qué tan graves son. La idea: encontrar los agujeros vos, antes que un atacante, para taparlos. Conviene distinguirlo de un pentest (prueba de penetración): un análisis de vulnerabilidades es automático y amplio —lista fallos potenciales sin explotarlos—, mientras que un pentest es manual y profundo —un profesional explota los fallos para demostrar el impacto real—. El análisis es el primer paso; el pentest, la investigación a fondo. El flujo con OpenVAS/Greenbone es claro: definís un objetivo (las IP o el rango a escanear), creás una tarea de escaneo (con una configuración según lo agresivo/completo que quieras), lo ejecutás, y obtenés un informe. Ese informe lista los hallazgos ordenados por severidad (según el estándar CVSS: crítica, alta, media, baja), que es la guía para priorizar: primero lo crítico y lo expuesto. Dos avisos imprescindibles. Uno de método: los escáneres generan falsos positivos —hay que verificar los hallazgos, no parchear a ciegas— y no detectan todo. Y uno legal y ético, no negociable: escanear sistemas solo se hace con autorización explícita —sobre tus propios equipos o con permiso por escrito del dueño—; escanear infraestructura ajena sin permiso es ilegal. Bien usado y con permiso, es una de las formas más eficientes de conocer y reducir tu superficie de ataque.
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Qué es OpenVAS
OpenVAS (Open Vulnerability Assessment System), integrado en el marco Greenbone, es un escáner de vulnerabilidades de código abierto. Su trabajo: revisar sistemáticamente equipos, servidores y servicios de una red y contrastarlos con una base actualizada de vulnerabilidades conocidas, para producir un informe de qué fallos tiene cada objetivo y cuáles conviene atender primero. Es una herramienta central de la gestión de vulnerabilidades: el proceso continuo de descubrir, priorizar y corregir los puntos débiles antes de que se exploten.
Antes que cualquier detalle técnico, la regla que no se salta: un escaneo de vulnerabilidades solo se realiza sobre sistemas propios o con autorización explícita y por escrito del responsable. Escanear la infraestructura de un tercero sin permiso —una empresa, un servidor ajeno, una red que no es tuya— es una actividad ilegal en la mayoría de las jurisdicciones, aunque tu intención sea «solo mirar»: el escaneo genera tráfico, deja rastro y puede afectar a los servicios. El uso legítimo de OpenVAS es defensivo y autorizado: auditar tus propios equipos, los de tu organización con mandato para hacerlo, o los de un cliente que te ha contratado con un acuerdo firmado que define el alcance. En un laboratorio propio (máquinas virtuales tuyas) podés practicar sin límite. Esta condición no es un formalismo: es la línea que separa la seguridad informática profesional del delito.
El flujo del escaneo
OpenVAS/Greenbone se opera normalmente desde una interfaz web (el Greenbone Security Assistant). El flujo básico de un escaneo:
- Definir el objetivo (target). Las IP, el host o el rango que vas a escanear. Solo sistemas propios o autorizados.
- Crear la tarea (task). Asociás el objetivo a una configuración de escaneo (más rápida y ligera, o más completa y profunda).
- Ejecutar el escaneo. OpenVAS contacta cada objetivo, detecta los servicios que expone y los compara con su base de vulnerabilidades conocidas.
- Esperar y revisar el progreso. Un escaneo completo puede tardar; el análisis profundo de muchos hosts lleva su tiempo.
- Obtener el informe. Al terminar, se genera un informe con todos los hallazgos, ordenables y exportables.
Análisis de vulnerabilidades no es lo mismo que pentest
Una confusión habitual. Un análisis de vulnerabilidades (lo que hace OpenVAS) es automático y amplio: revisa muchos sistemas y produce una lista de fallos potenciales, pero no los explota —te dice «este servicio tiene una versión con una vulnerabilidad conocida», no entra por ella—. Un pentest (prueba de penetración) es manual y profundo: un profesional intenta explotar los fallos para demostrar hasta dónde se podría llegar y cuál es el impacto real. Son complementarios: el análisis de vulnerabilidades es el primer paso —barato, frecuente, amplio— que dice dónde mirar; el pentest es la investigación a fondo —cara, puntual— que confirma qué es explotable de verdad. Empezar con un análisis y, según los resultados, decidir si hace falta un pentest, es la secuencia lógica.
Leer los resultados
El informe de OpenVAS puede tener cientos de líneas. La clave no es tapar todo a la vez, sino priorizar, y para eso está la severidad.
| Severidad (CVSS) | Qué significa | Prioridad |
|---|---|---|
| Crítica | Fallo grave, a menudo explotable en remoto | Atender de inmediato |
| Alta | Vulnerabilidad seria | Corto plazo |
| Media | Riesgo moderado o con condiciones | Planificar |
| Baja / informativa | Poco impacto o solo información | Revisar según contexto |
Dos criterios ordenan el trabajo. Primero, la severidad (CVSS): las críticas y altas van primero. Segundo, la exposición: un fallo crítico en un servidor abierto a internet es mucho más urgente que el mismo fallo en una máquina interna que solo alcanza tu red. Severidad alta + expuesto = arreglar ya. Pero antes de parchear en masa, cuidado con los falsos positivos: los escáneres a veces reportan una vulnerabilidad que en realidad no aplica (porque la versión ya estaba parcheada, o la configuración no es la vulnerable). Verificá los hallazgos importantes antes de actuar —comprobá la versión real, leé el detalle del CVE— para no perder tiempo persiguiendo fantasmas ni, peor, romper algo por un aviso equivocado. Y recordá que OpenVAS no detecta todo: un informe limpio no garantiza que estés seguro, solo que no encontró fallos conocidos.
Errores frecuentes
- Escanear sistemas sin autorización. Es ilegal; solo se escanean equipos propios o con permiso explícito por escrito.
- Confundir el análisis con un pentest. OpenVAS lista fallos potenciales; no los explota ni prueba el impacto real.
- Parchear a ciegas todos los hallazgos. Hay falsos positivos; verificar antes de actuar y priorizar por severidad y exposición.
- Creer que un informe limpio significa seguridad total. Solo indica que no halló fallos conocidos; no detecta todo.
- Ignorar la exposición. Un fallo crítico en internet es más urgente que el mismo fallo en una red interna aislada.
- Escanear una vez y olvidarse. Aparecen fallos nuevos constantemente; la gestión de vulnerabilidades es continua.
- Lanzar un escaneo agresivo en producción sin avisar. Puede afectar servicios; coordinar y elegir la configuración adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es OpenVAS?
OpenVAS, cuyas siglas corresponden en inglés a sistema abierto de evaluación de vulnerabilidades, es una herramienta de código abierto ampliamente utilizada para realizar análisis de vulnerabilidades, actualmente integrada dentro del marco de trabajo conocido como Greenbone. Su función principal es escanear de forma automática los equipos, servidores y servicios presentes en una red y compararlos con una gran base de datos actualizada de vulnerabilidades de seguridad conocidas, identificadas mediante códigos estándar, para producir un informe que indica qué fallos tiene cada sistema analizado y cuál es su gravedad. La idea central que persigue es permitir que los responsables de unos sistemas encuentren ellos mismos los agujeros de seguridad antes de que lo haga un atacante, de manera que puedan corregirlos a tiempo. OpenVAS es, por tanto, una pieza clave dentro de la llamada gestión de vulnerabilidades, que es el proceso continuo de descubrir, priorizar y corregir los puntos débiles de una infraestructura antes de que sean explotados. Su naturaleza de código abierto y gratuita lo ha convertido en una de las opciones de referencia para quienes quieren auditar la seguridad de sus propios sistemas sin recurrir a soluciones comerciales costosas, y es muy popular tanto en el ámbito del aprendizaje y los laboratorios como en entornos profesionales. Conviene tener claro que OpenVAS realiza un análisis automático y amplio, es decir, revisa muchos sistemas e identifica fallos potenciales basándose en versiones de software, configuraciones y servicios expuestos, pero sin explotar esas vulnerabilidades, a diferencia de una prueba de penetración, que es manual y busca demostrar el impacto real explotando los fallos. También es importante subrayar desde el principio que el uso de OpenVAS, como el de cualquier herramienta de escaneo, debe ser siempre autorizado, realizándose únicamente sobre sistemas propios o con permiso explícito del responsable, ya que escanear infraestructura ajena sin autorización es ilegal. Usado de forma legítima y responsable, OpenVAS es una herramienta muy valiosa para conocer y reducir la superficie de ataque de los propios sistemas de manera eficiente y sistemática.
¿Qué diferencia hay entre un análisis de vulnerabilidades y un pentest?
La diferencia entre un análisis de vulnerabilidades y una prueba de penetración, comúnmente llamada pentest, es fundamental y a menudo se confunde, aunque ambos son actividades complementarias dentro de la seguridad ofensiva y defensiva. Un análisis de vulnerabilidades, que es lo que realiza una herramienta como OpenVAS, es un proceso automático y amplio, en el que un escáner revisa de forma sistemática muchos sistemas y servicios y los compara con una base de datos de vulnerabilidades conocidas, produciendo una lista de fallos potenciales; su característica clave es que identifica y reporta esas vulnerabilidades pero no las explota, es decir, señala que un determinado servicio tiene una versión con un fallo conocido, pero no intenta aprovecharlo para entrar en el sistema. Es un enfoque rápido, económico, repetible con frecuencia y de gran cobertura, ideal como primer paso para tener una visión general de dónde están los puntos débiles. Una prueba de penetración, en cambio, es un proceso manual y profundo, llevado a cabo por profesionales que actúan como lo haría un atacante real, intentando explotar activamente las vulnerabilidades para demostrar hasta dónde se puede llegar, qué información o accesos se pueden obtener y cuál es el impacto real de los fallos; incluye creatividad, encadenamiento de vulnerabilidades, técnicas que un escáner automático no realiza, y una evaluación del riesgo mucho más contextualizada. Es un enfoque más costoso, puntual y focalizado, que aporta una comprensión mucho más rica de la seguridad real de un sistema. La relación entre ambos es de complementariedad y secuencia lógica: el análisis de vulnerabilidades suele ser el primer paso, amplio y frecuente, que indica dónde mirar y qué fallos potenciales existen, mientras que el pentest es la investigación a fondo que confirma cuáles de esos fallos son realmente explotables y cuál es su impacto, y que además descubre problemas que un escáner no detectaría. Una estrategia sensata consiste en realizar análisis de vulnerabilidades de forma regular para mantener controlada la superficie de ataque, y recurrir a pruebas de penetración periódicas o ante cambios importantes para obtener una evaluación profunda y realista. Confundir ambos lleva a errores, como creer que un simple escaneo automático equivale a una auditoría de seguridad completa, cuando en realidad cada uno cumple un papel distinto y necesario.
¿Es legal usar OpenVAS para escanear cualquier sistema?
No, no es legal usar OpenVAS ni ninguna otra herramienta de escaneo de vulnerabilidades para escanear cualquier sistema, y esta es probablemente la advertencia más importante que hay que tener presente al trabajar con este tipo de herramientas. El escaneo de vulnerabilidades solo debe realizarse sobre sistemas de tu propiedad o sobre sistemas para los que cuentes con una autorización explícita y, preferiblemente, por escrito, del responsable legítimo de esa infraestructura. Escanear los sistemas de un tercero sin su permiso, ya sea una empresa, un servidor ajeno, una página web que no te pertenece o una red que no es tuya, constituye una actividad ilegal en la mayoría de las jurisdicciones, con independencia de que tu intención sea únicamente mirar o comprobar la seguridad sin causar daño. El motivo es que un escaneo no es una acción inocua ni invisible: genera tráfico dirigido a los sistemas objetivo, deja rastro en sus registros, puede ser interpretado como el paso previo de un ataque, y en ciertos casos, especialmente con configuraciones agresivas, puede afectar al rendimiento o la disponibilidad de los servicios escaneados. Por todo ello, las leyes suelen equiparar el escaneo no autorizado con el acceso o la intromisión no consentidos en sistemas informáticos ajenos. El uso legítimo y legal de OpenVAS es siempre defensivo y autorizado, y abarca situaciones como auditar tus propios equipos y redes personales, analizar la infraestructura de la organización para la que trabajas cuando tienes el mandato y la autorización para hacerlo, o evaluar los sistemas de un cliente que te ha contratado formalmente para ello mediante un acuerdo que define claramente el alcance permitido. Para practicar y aprender sin riesgo legal, la opción recomendada es montar un laboratorio propio, con máquinas virtuales de tu propiedad, donde puedes escanear cuanto quieras sin afectar a nadie. Esta condición de autorización no es un mero formalismo burocrático, sino la línea que separa la práctica profesional y ética de la seguridad informática de la comisión de un delito, y respetarla es imprescindible tanto por razones legales como éticas. En resumen, OpenVAS es una herramienta poderosa y valiosa, pero su uso conlleva la responsabilidad ineludible de emplearla únicamente donde se tiene derecho a hacerlo.
¿Cómo es el flujo de un escaneo con OpenVAS?
El flujo de un escaneo con OpenVAS, integrado en el marco Greenbone y operado habitualmente desde su interfaz web, sigue una serie de pasos bien definidos que van desde la preparación hasta la obtención del informe de resultados. El primer paso es definir el objetivo del escaneo, es decir, especificar qué sistemas se van a analizar, indicando las direcciones de red, el nombre del equipo o el rango de direcciones correspondiente; en este punto es imprescindible asegurarse de que se trata de sistemas propios o para los que se cuenta con autorización explícita, ya que escanear sin permiso es ilegal. El segundo paso es crear una tarea de escaneo, que consiste en asociar el objetivo definido con una configuración de escaneo determinada; estas configuraciones permiten elegir entre análisis más rápidos y ligeros, que revisan lo esencial en menos tiempo, o análisis más completos y profundos, que examinan de forma exhaustiva pero tardan más y son más intensivos, debiendo elegirse según las necesidades y el contexto, con especial cuidado en entornos de producción. El tercer paso es ejecutar el escaneo, momento en el cual la herramienta contacta con cada uno de los objetivos, identifica los servicios y aplicaciones que exponen, detecta versiones y configuraciones, y compara todo ello con su amplia base de datos de vulnerabilidades conocidas para determinar cuáles están presentes. Durante esta ejecución, que puede prolongarse considerablemente cuando hay muchos sistemas o se usa una configuración profunda, conviene revisar el progreso de la tarea. El cuarto y último paso es obtener y revisar el informe de resultados, que se genera al finalizar el escaneo y que recoge todos los hallazgos encontrados, presentándolos ordenados por severidad y permitiendo filtrarlos, consultarlos en detalle y exportarlos en distintos formatos. A partir de ese informe se realiza el trabajo posterior de interpretación, verificación de posibles falsos positivos, priorización según la gravedad y la exposición de cada fallo, y planificación de las correcciones. Este flujo de objetivo, tarea, ejecución e informe constituye el ciclo básico de un análisis de vulnerabilidades con OpenVAS, y aunque la herramienta ofrece muchas opciones avanzadas de configuración, calendarización de escaneos periódicos y personalización, comprender y dominar este flujo esencial es suficiente para empezar a auditar de forma eficaz los propios sistemas, siempre dentro del marco de la autorización correspondiente.
¿Cómo interpreto los resultados y qué es la severidad?
Interpretar los resultados de un escaneo de OpenVAS consiste, ante todo, en priorizar correctamente los hallazgos, ya que un informe puede contener muchísimas líneas y no todas tienen la misma importancia, y la herramienta que permite ordenar ese trabajo es la severidad de cada vulnerabilidad. La severidad es una medida de la gravedad de un fallo de seguridad, que se calcula habitualmente según un sistema de puntuación estándar de la industria, y se presenta en niveles como crítica, alta, media y baja o informativa. Una vulnerabilidad de severidad crítica indica un fallo muy grave, a menudo explotable de forma remota y con un gran impacto potencial, que debe atenderse de inmediato. Una de severidad alta representa una vulnerabilidad seria que conviene corregir en el corto plazo. Una de severidad media supone un riesgo moderado o que requiere ciertas condiciones para ser explotado, y suele planificarse su corrección. Y una de severidad baja o meramente informativa tiene poco impacto o simplemente aporta información, y se revisa según el contexto. La severidad es, por tanto, la primera guía para decidir por dónde empezar. Pero no es el único criterio: también hay que considerar la exposición de cada sistema, ya que un fallo crítico en un servidor accesible desde internet es mucho más urgente que el mismo fallo en una máquina interna aislada que solo es alcanzable dentro de la red local; la combinación de severidad alta y exposición elevada marca las máximas prioridades. Además, al interpretar los resultados es crucial tener en cuenta los falsos positivos, que son hallazgos que la herramienta reporta como vulnerabilidades pero que en realidad no aplican, por ejemplo porque la versión afectada ya estaba corregida o porque la configuración concreta no es la vulnerable; por ello, antes de actuar sobre los hallazgos importantes conviene verificarlos, comprobando la versión real del software y leyendo el detalle de la vulnerabilidad, para no perder tiempo ni, peor aún, romper algo intentando corregir un problema inexistente. Finalmente, hay que recordar que un informe sin hallazgos graves no garantiza seguridad total, sino únicamente que la herramienta no encontró vulnerabilidades conocidas, ya que ningún escáner detecta absolutamente todo. En conjunto, interpretar bien los resultados significa priorizar por severidad y exposición, verificar los hallazgos relevantes para descartar falsos positivos, y entender el alcance y las limitaciones del análisis.
¿Con qué frecuencia debo escanear mis sistemas?
La frecuencia con la que conviene escanear los sistemas en busca de vulnerabilidades depende del contexto, la criticidad de la infraestructura y el ritmo de cambios, pero la idea de fondo es que el análisis de vulnerabilidades no debe ser un acto puntual, sino una actividad periódica y continua, porque el panorama de la seguridad cambia constantemente. Hay dos razones principales que justifican la regularidad. La primera es que continuamente se descubren y publican nuevas vulnerabilidades en software que hasta ese momento se consideraba seguro, de modo que un sistema que hoy aparece limpio en un escaneo puede tener mañana un fallo conocido recién divulgado sin que nada en él haya cambiado, simplemente porque la vulnerabilidad se ha hecho pública y se ha incorporado a las bases de datos. La segunda es que los propios sistemas cambian con el tiempo, al instalar nuevo software, actualizar componentes, modificar configuraciones, abrir servicios o desplegar nuevas aplicaciones, y cada uno de esos cambios puede introducir nuevas vulnerabilidades. Por ello, la recomendación general es realizar escaneos con una periodicidad regular, que muchas organizaciones establecen de forma mensual o incluso semanal para los sistemas más críticos o expuestos, y realizar además escaneos adicionales tras cambios significativos en la infraestructura o cuando se anuncian vulnerabilidades importantes que puedan afectar a los sistemas propios. Muchas herramientas, incluida OpenVAS, permiten programar escaneos automáticos periódicos, lo que facilita mantener esta disciplina sin depender de acordarse manualmente. La periodicidad concreta debe equilibrarse con los recursos disponibles y con el posible impacto de los escaneos en los sistemas, especialmente en entornos de producción, donde conviene planificar los análisis en momentos adecuados y con configuraciones apropiadas. Lo importante es entender que la gestión de vulnerabilidades es un ciclo continuo de descubrir, priorizar, corregir y volver a comprobar, y no una tarea que se completa una vez y se olvida; un único escaneo ofrece solo una fotografía del momento, que queda desactualizada rápidamente. Integrar los escaneos periódicos en la rutina de seguridad, junto con la aplicación diligente de las correcciones y actualizaciones, es lo que mantiene realmente controlada y reducida la superficie de ataque a lo largo del tiempo, adaptando la frecuencia al nivel de riesgo y a la naturaleza cambiante tanto de las amenazas como de los propios sistemas.
Fuentes
Documentación oficial y material de la comunidad consultados para esta guía. Fecha de consulta: 28 de julio de 2026.
Aportes de la comunidad Underc0de
- Underc0de, foro. Sección Seguridad informática. Auditoría y hardening.
- Underc0de, foro. Sección Hacking. Herramientas de análisis.
Documentación oficial
- Greenbone. Greenbone Documentation. Documentación de OpenVAS/Greenbone.
- NIST. National Vulnerability Database. Base de datos de vulnerabilidades (CVE).
- FIRST. CVSS. El sistema de puntuación de severidad.
- OWASP. Vulnerability Scanning Tools. Panorama de herramientas.