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Desarrollo web · Nivel inicial

Tipos de hosting web y cómo elegir

La diferencia entre un plan de tres dólares y uno de treinta casi nunca está en el espacio en disco. Está en qué pasa cuando algo falla, y eso no aparece en la tabla comparativa de la página de precios.

12 min de lectura▣ Actualizada el ◇ Por Underc0de
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El hosting es el servicio que mantiene los archivos de tu sitio en un servidor conectado a internet las veinticuatro horas. Hay cinco formas de resolverlo, de menos a más control: estático, ideal para sitios sin base de datos y a menudo gratuito; compartido, barato y con recursos repartidos entre muchos; administrado, más caro y con el mantenimiento incluido; VPS, con recursos propios y administración a tu cargo; y dedicado, un servidor entero. Lo que decide no es el espacio en disco —hoy sobra en cualquier plan— sino tres cosas que rara vez figuran en la comparativa: qué respaldos hay y si se pueden restaurar, quién actualiza el software y qué pasa cuando algo falla un domingo.

Ver índice de contenidos
  1. 01Qué hace un servidor web
  2. 02Los cinco tipos
  3. 03Cuál te corresponde
  4. 04Qué mirar antes de contratar
  5. 05Las palabras del marketing
  6. 06Respaldos: la parte que se descubre tarde
  7. 07Seguridad mínima
  8. 08Migrar sin quedarte afuera
  9. 09Errores frecuentes
  10. 10Preguntas frecuentes
  11. 11Fuentes

Qué hace un servidor web

La palabra «servidor» nombra tres cosas distintas, y separarlas evita confusiones: el equipo físico que está encendido en un centro de datos, el programa que atiende las peticiones HTTP, y el servicio que contratás. Cuando alguien dice «contraté un servidor», casi siempre habla del tercero.

Lo que ocurre cuando alguien visita tu sitio es, en resumen: el navegador resuelve el nombre por DNS, obtiene una dirección, abre una conexión —cifrada si hay certificado— y pide una ruta. El programa servidor busca qué responder y devuelve el contenido.

Ese «busca qué responder» es la bifurcación que define todo lo demás:

  • Sitio estático: los archivos ya existen tal cual y se entregan. Es rapidísimo y no hay casi nada que pueda romperse.
  • Sitio dinámico: un programa arma la respuesta en el momento, normalmente consultando una base de datos. Es lo que hace WordPress, y por eso necesita más del servidor.

Los cinco tipos

Los cinco tipos de alojamiento web comparados y qué mirar antes de contratar. A la izquierda, los tipos ordenados de menos a más control. Alojamiento estático: solo archivos, sin base de datos ni lenguaje de servidor, muy rápido, con poca superficie de ataque y a menudo gratuito, pero no sirve para sitios que necesitan procesar en el servidor. Alojamiento compartido: muchos sitios en la misma máquina repartiéndose los recursos, es el más barato y el mantenimiento del sistema queda a cargo del proveedor, pero el vecino ruidoso afecta el rendimiento y hay límites que no siempre se anuncian. Alojamiento administrado: pensado para una plataforma concreta, con actualizaciones, respaldos y caché incluidos y soporte que entiende el software, a cambio de un precio bastante mayor y menos libertad de configuración. Servidor virtual privado: recursos asignados y acceso completo al sistema, con la contrapartida de que la administración, las actualizaciones de seguridad y los respaldos quedan a cargo de uno. Servidor dedicado: la máquina entera, con máximo control y el costo y la responsabilidad operativa más altos. Al centro, la guía de elección según el caso: un sitio personal o un portfolio sin base de datos va a estático; un sitio institucional chico o un blog con pocas visitas, a compartido; una tienda o un sitio del que dependen ingresos, a administrado; una aplicación propia o varios servicios en la misma máquina, a servidor virtual privado. A la derecha, las cinco cosas que hay que mirar antes de contratar y que rara vez figuran en la tabla de precios: si hay respaldos automáticos y si se pueden restaurar uno mismo, quién actualiza el software del sistema y del lenguaje, qué soporte hay un domingo a la noche y en qué idioma, qué límites reales tienen los planes ilimitados en cantidad de procesos, entradas y consultas por hora, y qué facilidad hay para salir, es decir si se puede descargar todo el sitio y la base de datos sin depender del proveedor. Al pie, la aclaración sobre el noventa y nueve coma nueve por ciento de disponibilidad: equivale a unas ocho horas y tres cuartos de caída al año, y lo que importa no es el número sino qué compensación ofrece el contrato si no se cumple, que suele ser un crédito proporcional al tiempo caído y no una indemnización por el daño.
El disco sobra en todos los planes. Lo que cambia entre uno y otro es quién se hace cargo cuando falla.
Tipos de alojamiento web, sus ventajas y sus límites
TipoQué esA favorEn contra
EstáticoSolo archivos, sin base de datos ni lenguaje de servidorRapidísimo, poca superficie de ataque, a menudo gratuitoNo sirve si hace falta procesar en el servidor
CompartidoMuchos sitios en la misma máquina, repartiéndose recursosEl más barato; el proveedor mantiene el sistemaEl vecino ruidoso te afecta; hay límites poco anunciados
AdministradoPreparado para una plataforma concretaActualizaciones, respaldos y caché incluidos; soporte que conoce el softwareBastante más caro; menos libertad de configuración
VPSUna porción garantizada de un servidor, con sistema propioRecursos asignados y acceso completoLa administración, las actualizaciones y los respaldos son tuyos
DedicadoLa máquina enteraControl total, sin vecinosEl costo y la responsabilidad operativa más altos

Una aclaración sobre el estático, que suele descartarse antes de tiempo: hoy un sitio estático puede tener formularios, buscador y comentarios usando servicios externos. Para un portfolio, una landing, la documentación de un proyecto o un blog que se publica desde archivos, es la opción más rápida, más segura y más barata que existe.

Cuál te corresponde

Qué tipo de alojamiento conviene según el caso
Si tenés…ConvienePor qué
Un portfolio o una landing sin base de datosEstáticoNo hay nada que mantener ni que puedan vulnerar
Un blog o sitio institucional con pocas visitasCompartidoAlcanza de sobra y el proveedor mantiene el sistema
Una tienda o un sitio del que dependen ingresosAdministradoLos respaldos y las actualizaciones dejan de ser tu problema
Una aplicación propia o varios servicios juntosVPSHace falta instalar cosas que un compartido no permite
Requisitos de cumplimiento o carga muy altaDedicadoControl total del entorno

El criterio que ordena la decisión no es el tamaño del sitio: es cuánto cuesta que esté caído y cuánto tiempo tenés para dedicarle. Un blog personal puede estar dos días abajo sin consecuencias. Una tienda no, y ahí pagar por administrado sale más barato que el fin de semana perdido.

Qué mirar antes de contratar

El espacio en disco y la transferencia son lo que todos muestran y casi nunca lo que decide. Estas cinco preguntas sí:

  • ¿Hay respaldos automáticos y puedo restaurarlos yo? No alcanza con que existan: tiene que poder recuperarlos uno, sin abrir un ticket y sin pagar aparte.
  • ¿Quién actualiza el software? El sistema, el lenguaje, la base de datos. Si la respuesta es «vos», es un trabajo recurrente que hay que contar en el precio.
  • ¿Qué soporte hay un domingo a la noche? Y en qué idioma. Un chat que responde en dos minutos vale más que un gigabyte extra.
  • ¿Qué versiones ofrece y puedo elegirlas? WordPress, por ejemplo, recomienda PHP 8.3 o superior y MariaDB 10.11+ o MySQL 8.0+. Un proveedor con versiones viejas es un problema a plazo fijo.
  • ¿Qué tan fácil es irse? Si podés descargar el sitio y la base de datos sin depender del panel del proveedor, tenés una salida. Si no, estás atado.

Y una que casi nadie hace y conviene: buscar el nombre del proveedor junto con la palabra «caída». La forma en que una empresa comunicó su último incidente dice más que toda su página de características.

Las palabras del marketing

Tres términos que aparecen en todas las páginas de precios y significan menos de lo que parecen.

«Ilimitado». No existe ningún recurso ilimitado. Lo que hay es ausencia de un límite publicado en disco o transferencia, y límites reales en otro lado: cantidad de procesos simultáneos, entradas por hora, consultas a la base de datos, archivos totales. Esos son los que te frenan de verdad, y suelen estar en la política de uso aceptable y no en la tabla comparativa.

«99,9 % de disponibilidad». Suena a perfección y equivale a unas 8 horas y 45 minutos de caída al año. Cada nueve adicional divide ese número por diez. Pero lo que importa no es la cifra sino la letra chica: qué compensación ofrece el contrato si no se cumple. Casi siempre es un crédito proporcional al tiempo caído, no una indemnización por el daño, así que el número funciona más como declaración de intenciones que como garantía.

«Optimizado» o «turbo». Sin una descripción de qué hace, no significa nada. Preguntá qué caché usa, qué versión del lenguaje corre y si hay límites de memoria por proceso.

Respaldos: la parte que se descubre tarde

Es lo que menos se mira al contratar y lo único que importa el día del problema. Cuatro preguntas concretas:

  1. ¿Cada cuánto se hacen?Diario es lo razonable. Semanal significa poder perder seis días de trabajo.
  2. ¿Cuánto se conservan?Siete días no alcanza si el problema tardó dos semanas en notarse, que es lo habitual con un sitio comprometido.
  3. ¿Puedo restaurar yo, sin pedir permiso?Si hay que abrir un ticket y esperar, el respaldo existe pero no está disponible cuando hace falta.
  4. ¿Están fuera del mismo servidor?Un respaldo en el mismo disco no protege del caso que más importa.
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La regla que se repite en todos los incidentes

Un respaldo que nunca se restauró no es un respaldo: es una suposición. Vale probar la restauración una vez, con calma, en un entorno de prueba. La cantidad de respaldos que resultan estar vacíos, incompletos o corruptos justifica ese rato de trabajo.

Y conviene tener una copia propia además de la del proveedor. Si la cuenta se suspende, los respaldos del proveedor se suspenden con ella.

Seguridad mínima

Un sitio alojado y desatendido no queda igual: se degrada. El blog de Underc0de documentó una campaña de cryptojacking que comprometió más de 3.500 sitios web para minar criptomonedas con el navegador de las visitas. Ninguno de esos sitios era un objetivo elegido: eran instalaciones desactualizadas encontradas por barrido automático.

El mínimo razonable, sin importar el tipo de alojamiento:

  • Actualizar el sistema, el lenguaje y la aplicación. Es la medida que más rinde y la que más se posterga.
  • Doble factor en el panel de control y en el administrador del sitio.
  • HTTPS obligatorio, con redirección desde HTTP. Hoy es gratis y automático en casi todos los proveedores.
  • Acceso por clave en lugar de contraseña si hay conexión remota al servidor.
  • Menos software instalado. Cada complemento y cada servicio que no usás es superficie de ataque sin contrapartida.

Y una advertencia sobre el software del propio servidor: el blog también cubrió el caso de HTTP/2 Bomb, que afectó a NGINX, Apache e IIS. En un alojamiento compartido o administrado eso lo parchea el proveedor; en un VPS, lo parchean ustedes.

Migrar sin quedarte afuera

Cambiar de proveedor es más fácil de lo que parece si se hace en el orden correcto, que es exactamente el inverso al intuitivo:

  1. Bajar el TTL del DNSA cinco minutos, un día antes. Es el paso que evita el corte, y está explicado en cómo funciona el DNS.
  2. Copiar todo al destinoArchivos y base de datos. El sitio viejo sigue en línea y atendiendo.
  3. Probar en el servidor nuevo sin tocar el DNSPor dirección IP o con un dominio de prueba. Acá se descubren las rutas escritas a mano.
  4. Emitir el certificado en el destinoAntes del cambio, para no tener una ventana sin HTTPS.
  5. Cambiar el registro DNSCon el TTL corto, la ventana es de minutos.
  6. Dejar el viejo encendido unos díasMientras conviven las dos respuestas, parte del tráfico sigue yendo para allá.

El paso tres es el que más sorpresas evita: es donde aparecen las direcciones absolutas escritas en la base de datos, las rutas de archivos del servidor anterior y las versiones de lenguaje incompatibles.

Errores frecuentes

  • Elegir por el precio del primer año. La renovación suele multiplicarse por tres.
  • Comparar por espacio en disco. Sobra en todos los planes; no es lo que te va a frenar.
  • Suponer que el proveedor tiene respaldos útiles. Hay que confirmar frecuencia, retención y quién puede restaurar.
  • No tener una copia propia. Si suspenden la cuenta, se suspenden también sus respaldos.
  • Contratar un VPS sin saber administrarlo. Es un servidor sin nadie que lo cuide: en pocos meses está desactualizado.
  • Descartar el alojamiento estático. Para muchos sitios es la mejor opción y suele ser gratis.
  • Migrar cambiando el DNS primero. Es la receta para tener el sitio caído a la mitad de la gente.
  • Dejar el dominio en manos del proveedor de hosting. Conviene tenerlos separados para poder mudarse.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre hosting compartido y un VPS?

En el compartido, muchos sitios conviven en la misma máquina y se reparten los recursos, con el proveedor a cargo del mantenimiento del sistema. Es barato y suficiente para la mayoría de los sitios chicos, pero un vecino que consume de más puede afectarte y hay límites que no siempre se publican. En un servidor virtual privado tenés una porción garantizada de recursos y acceso completo al sistema, con la contrapartida de que las actualizaciones de seguridad, la configuración y los respaldos pasan a ser tu responsabilidad.

¿Qué significa realmente «ilimitado»?

Que no hay un límite publicado en disco o transferencia, no que no haya límites. Los que frenan de verdad están en otro lado y suelen figurar en la política de uso aceptable: cantidad de procesos simultáneos, entradas por hora, consultas a la base de datos, cantidad total de archivos. Cuando un sitio empieza a recibir visitas y de golpe responde con errores sin haber cambiado nada, casi siempre es alguno de esos topes. Conviene leer esa política antes de contratar y no después.

¿Qué garantiza un 99,9 % de disponibilidad?

Menos de lo que suena. Equivale a permitir unas ocho horas y tres cuartos de caída al año, y cada nueve adicional divide esa cifra por diez. Pero el número importa menos que la letra chica: hay que mirar qué compensación ofrece el contrato si no se cumple, cómo se mide la caída y quién la mide. En la mayoría de los casos la compensación es un crédito proporcional al tiempo caído, no una indemnización por el perjuicio, así que funciona más como declaración de intenciones que como garantía.

¿Sirve un hosting estático para un sitio real?

Para muchos sí, y suele descartarse antes de tiempo. Un sitio estático entrega archivos ya generados, así que es rapidísimo, casi no tiene superficie de ataque y con frecuencia es gratuito. Hoy puede tener formularios, buscador y comentarios apoyándose en servicios externos. Para un portfolio, una landing, la documentación de un proyecto o un blog que se publica desde archivos es la mejor opción disponible. Deja de servir cuando hace falta procesar cosas en el servidor, como un carrito o cuentas de usuario.

¿Cada cuánto conviene hacer respaldos y dónde guardarlos?

Diarios como mínimo si el sitio cambia seguido, y conservados el tiempo suficiente para cubrir un problema que tarde en detectarse: siete días es poco cuando un sitio comprometido tarda semanas en notarse. Tienen que estar fuera del mismo servidor y tiene que poder restaurarlos uno mismo, sin abrir un ticket. Y lo más importante: un respaldo que nunca se restauró no es un respaldo, es una suposición. Conviene probar la restauración una vez, con calma, antes de necesitarla.

¿Conviene contratar el dominio y el hosting en el mismo lugar?

Es cómodo y tiene un costo oculto. Si el mismo proveedor tiene el nombre y el sitio, mudarte implica dos trámites al mismo tiempo y con la misma empresa, justo cuando querés irte. Tenerlos separados agrega cinco minutos de configuración una sola vez y te deja la puerta abierta: podés cambiar de alojamiento apuntando un registro sin tocar el dominio, y cambiar de registrador sin tocar el sitio. Para un proyecto que va a durar, la separación conviene.

Fuentes

Documentación oficial y material de la comunidad consultados para esta guía. Fecha de consulta: 27 de julio de 2026.

Aportes de la comunidad Underc0de

  1. Underc0de, foro. Sección Hosting y dominios. Experiencias de la comunidad con proveedores, migraciones y caídas.
  2. Underc0de, blog. Campaña global de cryptojacking: más de 3.500 sitios web comprometidos, 21 de julio de 2025. Qué pasa cuando un sitio alojado queda desatendido.
  3. Underc0de, blog. HTTP/2 Bomb amenaza NGINX, Apache e IIS, 3 de junio de 2026. Un recordatorio de que el software del servidor también se actualiza.

Documentación oficial

  1. MDN Web Docs. What is a web server?. La distinción entre el equipo, el programa y el servicio.
  2. WordPress. Requirements. Los requisitos vigentes de PHP, base de datos y HTTPS citados en esta guía.
  3. Let’s Encrypt. Let’s Encrypt. La autoridad de certificación gratuita que la mayoría de los proveedores integra.